Ángel de mi guarda, mi dulce compañía no me desampares ni de noche ni de día ruega por mi alma a la Virgen María. Ángel de Dios, que eres mi custodio, puesto que la Providencia Soberana me encomendó a ti, ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname en este día, Amén.